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Preguntas
frecuentes
¿Por
qué elegir a Crisálida sobre otras opciones?
Porque Crisálida es un proyecto innovador
que ha diseñado un esquema único de habilitación
integral, multidisciplinaria e intensiva, para brindar a
cada usuario la oportunidad de desarrollar plenamente sus
potenciales físicos e intelectuales y contribuir
a equilibrar y enriquecer su esfera emocional, mediante
la combinación de abordajes terapéuticos en
condiciones de calidad y calidez.
¿Con ustedes, mi hijo(a)
logrará ser un niño normal?
No pretendemos que este programas
cure una discapacidad, de ninguna manera podemos desconocer
el compromiso estructural y funcional que implica el daño
neurológico, sea cual sea su origen (genético,
metabólico, traumático, etc.). Lo que Crisálida
busca es que el (la) niño(a) alcance el máximo
desarrollo de sus potenciales motores, comunicativos y cognitivos,
para que pueda ser una persona funcional, autónoma
e independiente, capaz de resolver problemas cotidianos,
adquirir conceptos prácticos, relacionarse con otros
y con el ambiente, y expresar sus sentimientos y emociones.
Les podemos asegurar que el programa terapéutico
ofrecido por Crisálida tiene un valor incalculable
en la configuración de la identidad del niño(a).
¿Hasta donde logrará
llegar mi hijo con el tratamiento que ustedes ofrecen?
Creemos que a pesar del compromiso neurológico
que pueda tener un niño(a), existe en él unas
determinadas potencialidades que debemos descubrir y desarrollar;
estamos seguros del efecto positivo e inmediato que genera
la calidad de nuestro programa de habilitación en
las funciones y cualidades motoras, comunicativas, intelectuales
y psícosociales del niño(a); pero el pronóstico
de cada infante está sujeto, además, a otras
variables:
- Lo precoz que haya sido la iniciación
de las intervenciones terapéuticas.
- La constancia con que asista al programa
de habilitación.
- La resonancia y compromiso familiar
con el programa propuesto.
- El grado de daño neurológico
que haya ocasionado la lesión.
¿Cuál es el
perfil de las familias que tienen éxito en Crisálida?
La actitud de los padres determina
en gran medida, el nivel de habilitación que pueda
alcanzar el niño; por esta razón, es muy importante
resaltar aquellas características que les facilita
ser resonantes con el programa propuesto por Crisálida:
- Aceptan en toda su dimensión la
verdadera condición de su hijo(a) y son capaces
de verlo(a) con objetividad.
- Son concientes de que su hijo(a) tiene
unas condiciones y unas necesidades "especiales"
que solo pueden ser atendidas por un equipo profesional
experto.
- Saben que el compromiso neurológico
de su hijo(a) puede afectar más unas habilidad
que otras, pero que en últimas implica en mayor
o menor grado a todas las áreas del desarrollo;
por lo tanto, creen en la importancia de un programa interdisciplinario.
- Desean brindar a su hijo(a) una atención
de excelente calidad, que le proporcione todas las herramientas
necesarias para que logre el mayor nivel de funcionalidad,
independencia y autonomía.
- Tienen la certeza de lo importante y
definitivo que es su participación y compromiso
en la habilitación de su hijo(a); por lo tanto,
están prestos a atender nuestras sugerencias.
- Confían en el profesionalismo,
objetividad y experiencia del equipo humano de la institución
y valoran nuestra opinión antes de tomar decisiones.
¿Qué puedo
hacer en la cotidianidad para ayudar a mi hijo(a)?
- Crea en su hijo(a) y no favorezca situaciones
que refuercen en él(ella) sentimientos de minusvalía,
por ejemplo: Preferir hacer todo por el(la) niño(a)
antes que tomarse el tiempo necesario para explicarle
en detalle los pasos a seguir para lograr algo, y permitirle
que él(ella) lo intente, primero con su apoyo y
luego sólo, una y otra vez hasta que lo logre.
- No lo(la) sobreproteja, permítale
explorar y saciar su curiosidad. Cuidarlo(a) en extremo
limita la cantidad y la calidad de estímulos que
el(la) niño(a) pueda recibir de su ambiente cotidiano
(Ej: contacto con el viento, con el agua, con el sol,
con diferentes texturas, formas, sensaciones de movimiento,
etc.).
- Estimule los logros y actitudes positivas
de su hijo(a) y evite resaltar sus falencias.
- Háblele claro, llámelo(a)
siempre por su nombre y utilice un lenguaje sencillo;
evite utilizar demasiados adjetivos y sinónimos
juntos.
- Muéstrele su entorno y nomine
todos los objetos usando la palabra correcta.
- Instíguelo(a) para que lo observe
todo el tiempo mientras usted le habla.
- Refuerce las destrezas que el(la) niño(a)
este trabajando en crisálida, con actividades similares
que a usted se le ocurran. No olviden que la mejor forma
de aprender, es a través de tareas lúdicas,
y nadie mejor que los padres conoce los gustos de su hijo(a).
Es mas sano que un padre aproveche la cotidianidad para
reforzar, de forma creativa, las habilidades del niño,
y no que tenga que ceñirse a una rutina de ejercicios.
- Establezca con él(ella) normas
claras y rutinas. Decidan un horario y un sitio estable
para sus comidas, enséñele a ser ordenado(a)
e invítelo(a) a participar de actividades como
recoger los juguetes, sus prendas de vestir, los libros,
y ubicarlos en el sitio apropiado.
- Evite recargar los espacios del niño(a)
con estímulos visuales y auditivos, porque impiden
que él(ella) pueda centrar su atención.
- Invítelo(a) a elegir con que quiere
jugar, pero una vez lo halla hecho, no permita que lo
deje por ir tras un nuevo juguete, sin antes haber explorado
lo suficiente el primero. De igual forma, evite que abandone
una actividad antes de culminarla. Así usted promoverá
el incremento de los periodos de atención y de
trabajo en su hijo(a)
- No permita que el(la) niño(a)
lo manipule; explíquele la situación e intente
que él(ella) la entienda, pero recuerde que es
usted quien decide cómo, cuándo y dónde.
Nunca ceda ante una pataleta.
la familia, ante todo, debe ocuparse del
bienestar emocional del niño y contribuir a su crecimiento
personal. Además, debe proporcionándole un
ambiente facilitador y exigente, acorde a las destrezas
que vaya adquiriendo
¿Qué tanto afecta a mi hijo estar rodeado de
otros niños con discapacidad?
La atención individual y personalizada
que ofrece Crisálida, garantiza que cada niño(a)
reciba todo lo que necesita, pero sólo lo que necesita,
por lo tanto el progreso o estancamiento de sus compañeros
no le afecta. Por otra parte, el que seamos un número
considerable de profesionales a cargo de un grupo reducido
de niños y niñas, nos permite estar atentos
a cualquier situación que se presente en los momentos
en los cuales comparten un mismo espacio e intervenir a
tiempo para corregir una actitud inapropiada en uno de ellos.
Así, el(ella) niño(a) tienen la oportunidad
de retroalimentarse a partir de las indicaciones y correcciones
que se le hagan a los otros.
¿No sería más
conveniente que estuviera en un ambiente "normal",
por ejemplo en un jardín regular?.
Es muy importante no perder de vista que
un(una) niño(a) que tiene un compromiso neurológico,
cualquiera que este sea, requiere la atención de
un equipo profesional experto.
A pesar de que la integración a la
escuela regular es una política del Ministerio de
Educación Nacional, no ha tenido el desarrollo suficiente
para garantizar que un(una) niño(a) con discapacidad
tenga en un colegio regular todas las garantías (personal
idóneo, recursos educativos, adecuación de
los espacios, un tutor que acompañe su proceso en
el aula, etc) que le permitan estar en igualdad de condiciones
frente a sus compañeros. Además, los niños
convencionales tampoco son preparados para compartir con
un(una) niño(a) con necesidades educativas especiales.
Así las cosas, el colegio convencional
genera en el(la) niño(a) con discapacidad importantes
niveles de estrés y de frustración, por no
tener las herramientas suficientes para alcanzar los logros
que el plantel propone. Generalmente terminará aislándose
del proceso educativo y social de sus compañeros
y perdiendo un tiempo precioso.
El ideal de Crisálida es acompañar
a los niños y las niñas en todo su proceso
de desarrollo hasta su segunda infancia, y facilitarles
que antes de los seis años superen al máximo
sus dificultades en todas las áreas. Hacia los seis
o siete años, algunos de estos niños
y niñas tendrán suficientes herramientas que
les permitirá hacer parte de un programa de integración
en educación regular, y alcanzar las metas que ella
plantea, siempre y cuando mantengan el apoyo terapéutico
y de un educador especial. En últimas, lo que determina
si un niño debe o no estar en educación regular,
es su coeficiente intelectual.
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